EL ARTE DE LA PREHISTORIA
El arte prehistórico podemos
agruparlo en dos grandes grupos: Arte Rupestre o Parietal
Arte Mobiliar
Las primeras manifestaciones
artísticas de la Humanidad se remontan a unos 35.000 años, correspondiendo al
Paleolítico Superior. Son la expresión plástica de una sociedad nómada de
cazadores que practicaban una economía depredadora y dejaron testimonio de su
presencia a través de grabados, esculturas, pinturas y un variopinto arsenal
lítico que utilizaron como tecnología para adaptarse a un medio difícil y hostil donde desarrollaron su existencia.
Desde su descubrimiento en 1878
en la Cueva del Altamira, su interpretación ha sido objeto de varias teorías,
siendo la más aceptada en la actualidad la interpretación mágico-religiosa, sin
descartar la que defiende ser una manifestación espontánea de Arte por el Arte,
para responder a una necesidad estética.
En la descripción visual de estas
manifestaciones encontramos desde representaciones figurativas de carácter zoomorfo
alternando con signos, puntos y líneas abstractos de difícil interpretación en
las pinturas, hasta pequeñas figuritas esculpidas de bulto redondo con formas
antropomorfas o zoomorfas en piedra o en hueso.
Este arte paleolítico lo
encontramos disperso por todos los continentes y concentrado especialmente en
la zona llamada región Franco-Cantábrica, donde se han localizado el mayor
número de yacimientos.
Cronológicamente el arte
prehistórico abarca desde el Paleolítico hasta la Edad de los Metales.
Al analizar las manifestaciones
del arte parietal, tenemos que tener presente que se realizaba en el interior
de las cuevas, a veces en lugares profundos y casi inaccesibles lo que refuerza más la idea de ser un espacio
sagrado reservado para estos fines, una especie de santuario.
Las figuras representadas son en
su mayor parte zoomorfas, realizadas con un extraordinario virtuosismo revelando
el perfecto conocimiento de la anatomía animal, el chamán o el artista anónimo,
subraya su realismo naturalista aprovechando las sinuosidades de las paredes de
las rocas para acentuar mas su expresividad.
Con un trazo firme y seguro a lo
largo de más de 20.000 años, desde las representaciones monócromas del periodo
más antiguo, el auriñaciense, hasta las
figuras policromadas del periodo magdaleniense, las cuevas prehistóricas,
muestran una gran variedad de figuras de animales : mamuts, caballos, renos,
osos, bisontes, ciervos, rinocerontes, bóvidos, cabras…,.formando figuras
individuales, yuxtapuestas, aisladas de un sorprendente naturalismo. Por otra
parte estas pinturas son fieles indicadores de los diferentes periodos
climáticos que se sucedieron durante esta etapa. Renos, mamuts, rinocerontes
lanudos, son característicos de un clima frío, mientras que caballos, ciervos y
bisontes, lo son de climas más templados.
Utilizando pigmentos naturales,
aplicados bien con la mano u otro instrumento, aplicándolo bien directamente
sobre la superficie de la roca o tras un grabado previo realizado con un buril,
el chaman capturaba la imagen del animal sobre el que se deseaba actuar.
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